Por: Néstor Jaime Islas Carreto.
Se dice que hace muchos años un tipo leyó un libro, el cual aseguraba que para ser feliz en la vida, había que sembrar un árbol, leer un libro y tener un hijo.
Y que este sujeto creyente de que lo que decía el libro era la pura verdad, siguio al pie de la letra dicha sentencia.
A lo cuál el maestro Luis Ligüeri escribió lo siguiente:
Tuvé un amigo canijo,
que leyo en un libro viejo;
aquel antiguo consejo,
y lo siguió muy prolijo.
Y en su propósito fijo,
pensó como buen pendejo;
muero feliz por que dejó,
un libro, un árbol y un hijo.
Pero por ironico modo,
le salio de la chingada todo;
pués la fin de su jornada,
solo logró dejar:
Un libro muy aburrido,
un árbol seco y torcido;
y un hijo de la chingada.
Por eso no es conveniente creerse de todo lo que te dicen, pués quien así lo hace con toda seguridad quedará decepcionado. Ya que todos p`rometen en el momento a sabiendas de que no van a cumplir, cumplirán a medias.
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