jueves, 20 de diciembre de 2012

La Trata De Personas Crímen Incalificable.

        POR: Néstor Jaime Islas Carreto.
          ¡Mamá, papá, dónde están. Ayudenme por favor! Esta era la plegaría que lanzaba al cielo Consuelo, una pequeña de escasos trece años, a quien la vida había jugado una muy mala pasada.
          Recordaba que no hacía mucho tiempo, era una niña feliz, que jugaba y se divertía como todos los pequeños de su edad.
          Pero desafortunadamente tuvo la desgracia de estar en el lugar y momento equivocados. Cuando sus padres la mandaran ese día a la tienda, alrededor de las siete de la noche, nunca imaginaron que la mandaban a vivir una de las peores pesadillas que puede vivir un ser humano.
          Cuando regresaba de la tienda, súbitamente un auto con vidrios polarizados, freno en seco y descendieron dos sujetos, que sin más la subieron al vehículo, huyendo con rumbo desconocido, ante el desconcierto de los vecinos, que se percataron de el "levanton" pero que nada pudieron hacer por ayudarla, por la rapidez conque sucedio todo.
          Mientras tanto, arriba del vehículo la pequeña entre lágrimas suplicaba la dejarán ir, y en ese mismo momento comenzaba su suplicio, ya que de manera cobarde; uno de los secuestradores golpeaba su rostro ordenandole que se callara.
          Después de un tiempo llegaron a una casa, en donde sin miramientos la desnudaron y la obligaron a bañarse, para después forzarla a ponerse unas ropas bastante llamativas, para a continuación ser "instruida" en lo que sucederia más adelante, y que debería portarse muy amable con la persona que estaría con ella, ya que si había alguna queja sería golpeada hasta matarla.
          Así bajo el temor de que las amenazas fueran cumplidas, la pequeña tuvo que soportar el ser violada por un sujeto, asqueroso, que destrozo su vida y sus ilusiones para siempre. No conforme con eso con el paso de los días aprendio que tenía que convivir con todo tipo de gente, que la usaba como un objeto para satisfacer sus más bajas pasiones, sin importarles que casi fuera una niña, y que en la mayoría de los casos bien podía ser la hija de quienes la mancillaban.
          Con el paso del tiempo aprendio a separar su cuerpo de sus pensamientos, para hacer más llevadera esa vida de humillaciones y vejaciones.
          En ese ambiente conoció todo tipo de gente, desde delincuentes, policías, hasta funcionarios públicos y empresarios, también aprendió que para ellos lo primero era su satisfacción, la que anteponían a su derecho a decidir por s misma.
          Cada día, para ella era un suplicio, detestaba tener que hacer cosas que para ella eran denigrantes, pero los golpes y las amenazas terminaban por convencerla.
          Pero llego el momento en que se propuso escapar de alguna manera ¡Alcanzar la libertad!, ¡Su libertad!
          Así pués se armo de paciencia, se volvio obediente, docíl y sumisa. Pero su plan ya estaba en movimiento, así que después de ganarse la confianza de sus explotadores, solicito hacer visitas a domicilio; que también eran parte de este denigrante negocio.
          Así en su ir y venir de una casa a otra, o de su recorrer hoteles a donde la citaban sus "clientes", finalmente se le presentó la oportunidad; cuando estuvó acompañando a un jefe policíal, borracho y drogadicto, quien en un determinado momento se quedo dormido, momento que aprovecho Consuelo, para huir.
          Aprovechando que estaba en la planta baja del hotel, como pudo salió por la ventana, por donde apenas cabía su cuerpo, así con mucho esfuerzo lgro salir, brincar la barda y escapo a toda velocidad, sin saber a dónde ir, ya que la zona le era completamente desconocida.
          En ese momento ve venir a su encuentro a uno de los tipos encargados de cuidarla, llega, la agarra del pelo, y comienza a golpearla, pero ese día; era su día de suerte, ya que en ese preciso momento aparecio una patrulla de ministeriales, que al ver la artera agresión descendieron de su patrulla y detuvieron a quien sin misericordia lastimaba su fragil cuerpo una vez más.
          Luego todo fue como entre sueños, se sentía aturdida, contenta, feliz, sobre todo cuando después de haber dado su dirección, y número de telefóno y escuchar la voz de sus padres sabía que su "infierno" por fin había terminado.
          El ver a sus padres en el umbral de la puerta de las oficinas del Ministerio Público, para ella fue como ver a Dios. Pero aún faltaba algo, para que ese capítulo quedara cerrado para siempre. Así que con todo el coraje que guardaba por las humillaciones y vejaciones recibidas, declaro en contra de sus agresores, que habían sido detenidos y sus víctimas liberadas, gracias a su valor y a los datos proporcionados por el detenido.
          Todo paso, declararon ella y las demás mujeres que al igual que ella padecieron todo tipo de vejaciones. Todo salió en los diarios, la televisión e internet. Se armo un gran escándalo. Todos pedían la pena máxima para esas bestias.
          Pero al cabo de unos meses, los sujetos salieron libres por "falta de elementos", según determinó el juez que supo de la causa.
          Ahora Consuelo, tiene miedo de salir a la calle, en todo mundo vé a posibles tratantes de personas, su risa y su alegría han desaparecido de su rostro, para dar paso a la pena y el dolor. En tanto quienes fueron los causantes de los peores momentos de su vida, andan en la calle buscando a quien explotar.
          Este relato es sólo una idea que un servidor tiene de lo que puede estarle sucediendo a miles de mujeres y niñas en el mundo, sin que haya a quien le importe realmente, es por eso que creo que nuestras autoridades, Presidente de la República, Diputados y Senadores deben de legislar, para que este tipo de gente no quede libe por "falta de elementos", y que el juzgador que así lo haga, sea procesado penalmente y castigado con la misma pena, acusado del mismo délito por recepción.
          Si estas de acuerdo espero le des #RT en twitter o lo compartas en tu muro en Facebook.
           Piensa en lo qué harías por recuperar a tu hija, hermana o familiar que llegará a caér en manos de estos delincuentes.

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